
Aunque el objetivo fundamental de la operación minera es la extracción del mineral de la forma más económica y utilizando la mejor tecnología disponible, por si misma la minería es una actividad que tiene como resultado la disminución de los recursos disponibles que a menudo son escasos y situados en cualquier zona del planeta independientemente del desarrollo social donde se encuentren.
Las compañías mineras pueden gestionar sus operaciones de forma que tengan en cuenta a todas las partes interesadas de la zona donde se realizan y que observen un comportamiento medible por unos indicadores económicos, medioambientales y sociales que resulten en una aceptación de sus actividades por la sociedad.
El informe ITM II del Club Español de Industria , Tecnología y minería, realizado por 72 personalidades relevantes del mundo económico, industrial y social, dice en sus recomendaciones
"La Responsabilidad Social Corporativa debe integrarse en la estrategia empresarial como nueva y potente herramienta de gestión, encaminada a optimizar la eficiencia de la empresa y su internacionalización en el marco de la sostenibilidad.
En este contexto toma relevancia que las empresas mineras desarrollen sus actividades y las gestionen de tal manera que equilibren sus aspectos económicos con la minimización de sus efectos medioambientales y sociales y su mejora continua durante el tiempo que dure la explotación. La actividad de las compañías mineras, aunque tengan una gestión excelente y contribuyan decisivamente al desarrollo de los países donde se realicen, tienen una consideración de ser medioambientalmente muy agresivas.
Aunque exista la obligación de dejar el terreno, mediante la restauración correspondiente, como estaba antes de realizar las actividades mineras y aunque se gestionen dichas actividades escrupulosamente para no dañar el medio ambiente, la aceptación medioambiental y social es cada vez menor y surge la necesidad de demostrar a todas las partes interesadas que se realiza una gestión minera sostenible.
La introducción del concepto "cadena de custodia" podría hacer factible que cualquier producto derivado de una explotación minera (piedra natural, áridos, arcillas, yesos) o cualquier producto de primera transformación (metales, hidrocarburos, ladrillos y tejas, productos cerámicos, vidrio) podrían ostentar cuando deriven de una explotación con Gestión Minera Sostenible Certificada, una marca que así lo acreditara y que sería respetada por todas las partes interesadas.
Las normas elaboradas son:
UNE 22470 Indicadores de gestión minera sostenible
UNE 22480 Sistema de gestión minera sostenible. Requisitos
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